I. La Letra
Hay una letra que explica mejor la economía de esta década que cualquier gráfico de la Fed, y no es una letra griega. Es una K.
Piensen en cómo se dibuja. Un tronco común que sube desde el piso y en un punto se abre en dos brazos: uno que sigue subiendo en diagonal y otro que cae con la misma pendiente. El tronco es el pasado que compartimos —el mismo país, la misma universidad, el mismo primer trabajo— y el punto donde la letra se abre es ahora. Esto no es una economía que crece o se contrae. Es una economía que se bifurca. Y la única pregunta que vale la pena hacerse antes de abrir el broker de acciones o la cuenta del banco es en cuál de los dos brazos está uno parado.
Los números ya lo dicen, aunque cada uno los lea a su manera. El 10% más rico de los hogares americanos es dueño del 87% de las acciones que cotizan en bolsa. El 1% más rico acumula cerca del 32% de toda la riqueza del país, el nivel más alto desde que la Reserva Federal empezó a medirlo en 1989. Moody’s estima que ese mismo 10% explica cerca de la mitad del consumo total, y aunque otros economistas discuten la metodología, nadie discute la dirección: el consumo se concentra en la gente que tiene activos, porque los activos son lo que subió. Desde 2020 el S&P 500 se multiplicó por tres. La confianza del consumidor de la Universidad de Michigan, medida desde 1952, cayó a la mitad en el mismo período. Esa es la K, dibujada con datos.
Pero la K no es un fenómeno de distribución del ingreso. Ese es el error de lectura de casi todos los que la mencionan. La K es un fenómeno de modelos mentales. Unos acumulan activos. Otros acumulan cuotas. Unos usan la inteligencia artificial para producir diez veces más. Otros la usan para que les resuma un TikTok. Unos compran tiempo. Otros venden cada vez más horas por una moneda que compra cada vez menos. La distancia entre los dos brazos no la abrió un gobierno ni la cerró un impuesto. La abrió una diferencia en la dieta de información, en las preguntas que cada uno se hizo hace cinco años, y en qué hizo cada uno con la respuesta.
No veo una sola señal de que esto se vaya a corregir. Veo todas las señales de que apenas está empezando. Por eso este artículo no es sobre la K. Es sobre el 14 de octubre, el día en que la comunidad de 10am se sienta en el Auditorio Fundadores de EAFIT, en Medellín, a entender la bifurcación con la gente que la está viendo desde adentro. El Día D no es una conferencia. Es el día en que ustedes deciden de qué lado de la letra quieren quedar.
II. Activos y Cuotas
El brazo de abajo de la K tiene un mecanismo muy simple, y lo describí en La Droga Más Peligrosa Es un Salario: un ingreso fijo que llega cada quince días, lo suficientemente grande para no preocuparse y lo suficientemente pequeño para no salirse nunca. El salario financia cuotas. Las cuotas financian un estilo de vida que se siente como progreso, pero que en el balance es una máquina de convertir horas de vida en pasivos. Al final del año el patrimonio neto es el mismo o un poco menos, porque la moneda con la que se cobra ese salario perdió otro pedazo de lo que compra.
El brazo de arriba tiene el mecanismo contrario. Se compra un activo que produce más valor cada año —una empresa cuya ontología mejora más rápido que la de sus competidores, una red que se vuelve más útil con cada usuario, un activo cuya oferta nadie puede imprimir— y se deja que el tiempo trabaje. El que está arriba no es más inteligente ni trabaja más horas. La diferencia es que el activo trabaja por él mientras duerme, y la cuota trabaja contra el otro mientras duerme.
Lo que cambió en los últimos cinco años es la velocidad a la que esos dos mecanismos divergen. Cuando la inflación era 2% y las acciones subían 7% al año, la K se abría despacio, casi imperceptible en una vida. Hoy tenemos un dólar que perdió más de una cuarta parte de su poder de compra desde 2020, energía que sube por razones geopolíticas que ninguna tasa puede resolver —eso lo desarmamos en Los Midterms Pura Geopolítica— y al mismo tiempo un puñado de compañías que están compounding a tasas que el value investing tradicional no tiene vocabulario para describir. Robinhood fabrica negocios de más de $100M anualizados en serie, trece hasta el último conteo. El que tiene esos activos sube por una pendiente sin precedente. El que tiene el salario y las cuotas baja por otra que tampoco lo tiene.
Y hay una tercera categoría, la más peligrosa: el que cree que está arriba porque leyó sobre los que están arriba. Lo escribí en La Tesis Alquilada: citar a Dalio no es tener una tesis, es alquilar una. Ese lector tiene los tickers correctos en un screenshot y los modelos mentales equivocados en la cabeza, y el día que el precio le grite que está equivocado —como le gritó Solana a $68 en mayo— vende, porque nunca entendió qué compró. El brazo de arriba de la K no es una lista de acciones. Es la capacidad de sostener una posición cuando el consenso la da por muerta, y esa capacidad no se alquila. Se construye, con horas, en compañía de gente que ya hizo el trabajo.
III. Diez Veces Más, o un Resumen de TikTok
La bifurcación más grande de todas no es la del dinero. Es la de la inteligencia artificial, y es la que menos gente está viendo porque está pasando dentro de la misma aplicación.
Dos personas abren el mismo modelo el mismo día. Una le pide que le resuma un video de tres minutos. La otra le pide que lea el 10-K completo de una empresa, cruce las cifras contra los últimos cuatro trimestres, encuentre las tres variables que explican el 80% del cambio en el margen y le arme un modelo de valoración que después va a verificar línea por línea, porque aprendió en Hardcore Principles que la máquina produce la respuesta y el humano produce el entendimiento. Las dos pagaron la misma suscripción. Una compró tres minutos. La otra compró una semana de un analista de Wall Street y el modelo mental para saber qué preguntar.
Multipliquen eso por trescientos días al año y por cinco años, y tienen la K de la inteligencia. El 13 de septiembre escribí en Diez Mil Agentes Resuelven un Problema de 200 Años que el descubrimiento dejó de ser un monopolio de la biología humana, y que el único músculo que la máquina no puede entrenar por ustedes es el de aprender a preguntar. Ese músculo es la línea divisoria de la K. Del lado alto está el que entiende que AI es un multiplicador de criterio: si el criterio es diez, la máquina lo convierte en cien. Del lado bajo está el que la usa como sustituto de criterio: si el criterio es cero, la máquina lo convierte en cero con mejor gramática.
Y esta es la parte que me tiene despierto. La economía que viene no la van a mover humanos con deseos sino agentes con objetivos —lo describí en El Primer Cliente Que No Respira— y esos agentes van a pagar por compute, energía, settlement y datos. Cada pago es un peaje, y los dueños de los peajes ya están decididos: chips, megavatios, la cadena donde se liquida, la ontología que convierte el dato en decisión. El brazo de arriba de la K en 2030 no lo van a ocupar los que tuvieron el mejor salario en 2026. Lo van a ocupar los dueños de esa infraestructura. Y esa infraestructura tiene tickers.
Capital. Inteligencia artificial. Energía. Mercados. Dinero. Geopolítica. Esos son los seis ejes de la K y los seis ejes del Día D. No convoqué a los invitados por su fama. Los convoqué porque cada uno está parado, con su propio dinero, en el brazo de arriba de uno de esos ejes, y porque cada uno ha demostrado en este Substack y en el podcast que destila el tipo de alpha que no cabe en un clip. Del otro lado de esta línea: quiénes son, por qué los respetamos en 10am, qué van a poner en la mesa, la agenda hora por hora, y por qué el último bloque del día —el portafolio de máxima convicción en el borde del riesgo, con todos los cohosts en el escenario— es la razón por la que, si van a ir a un solo evento este año, tiene que ser este. El cupón del 40% para los alphas está allá abajo. Faltan diez días.
IV. Los Invitados
Empiezo por el que se sentó en la silla más difícil de este año.
Joe McCann manejaba hedge funds de volatilidad. Los cerró cuando el mercado dejó de pagar su estrategia, y esa es la primera razón por la que lo admiro: en vez de forzar la tesis contra la realidad, como hace el 95% de los gestores que conozco, la soltó. Hoy maneja su propio capital y un venture fund donde el personalmente esta enfocado en inteligencia artificial, robótica, defensa y energía, y opera con Radon, un terminal de trading con agentes de AI que construyó él mismo. El resultado reportado este año es 105%. Pero el dato que me convenció de que tenía que estar en el Día D no es el retorno, es una fecha: el 10 de octubre de 2025 salió del 90% de sus posiciones en cripto. Al día siguiente el mercado entero se liquidó. Eso no es suerte. Es leer liquidez macro —las reservas, el balance del Tesoro, el resorte que describí en Cuando el Perro Grande Bosteza— mientras el resto lee titulares. Su marco es uno solo: el precio de cripto lo mueve la liquidez, no la regulación. Viene a hablar de Solana e inteligencia artificial de 1:00 a 1:45, y si ustedes quieren entender por qué el brazo de arriba de la K en cripto se decide en el balance de la Fed y no en Twitter, esa es la hora. Cuando terminó de ganar, fundó una organización sin fines de lucro de salud mental para jóvenes, porque el juego bien jugado financia algo más grande que el score.
Santiago Roel Santos fue de los primeros inversionistas en Ethereum, y lo que más respeto de él es que no se quedó viviendo de esa medalla. Su tesis migró a Solana cuando entendió que una cadena que corre a la velocidad de lo físicamente posible tiene una ventaja que no se negocia, y su pregunta dejó de ser cuál token sube para convertirse en la única que a mí me parece seria: cómo traer el GDP onchain. Su fondo, Inversion Capital, está construido sobre una frase que ya usé dos veces en este Substack y que funciona como navaja: las startups commoditizan la infraestructura, los incumbentes con distribución capturan el margen. En Trabajando al Revés la usé para explicar por qué Robinhood Chain no es la amenaza para SOL sino el síntoma, y en La Creación de un Primitive Nuevo le di la razón cuando llamó primitive a lo que pasó con los memes emparejados con acciones. Su último paso por el podcast, $SOL gana el corto, $HOOD gana en la distribución, es la mejor hora sobre internet capital markets grabada en español. El 14 de octubre, de 11:15 a 12:00, viene con los MAUs reales de las blockchains hoy y con la razón por la que traer el PIB del mundo a una cadena es una pregunta de primeros principios y no de narrativa.
Antonio Linares escribe los deep dives más rigurosos que leo en cualquier idioma, y todavía no lo lee mucha gente, lo cual para mí sigue siendo una ventaja informacional y no un defecto. Encontró Spotify, Palantir, AMD y Hims antes de que fueran obvias para el consenso, y la pregunta que importa no es qué compró sino qué vio. Lo que vio tiene nombre y lo aprendí de él: velocidad de ontología. No importa cuán grande es el modelo que una empresa tiene de su propio mundo, importa cuán rápido mejora, porque la que mejora más rápido abre una brecha que se compone hasta volverse imposible de cruzar. Esa frase me reorganizó la cabeza en Velocidad de Ontología, me llevó a la biología computacional en Biology is Code, y hoy es el primer filtro que corro sobre cualquier inversión. Antonio se conecta en vivo, en sesión virtual, de 10:30 a 11:15, para hablar de PLTR, TSLA, HIMS y de qué sigue. Es la sesión donde se explica el lente con el que están construidas las otras cinco.
André Joffroy es Founder y CIO de Zaps, y su tema parece el más pequeño de la agenda hasta que uno lo piensa dos veces. Todo el mundo quiere hablar de transición energética. Pocos quieren hablar de enchufes. Pero la adopción no ocurre en PowerPoint: ocurre cuando alguien puede cargar el carro y dejar de depender de promesas. Si Medellín quiere más Teslas, necesita dónde cargarlos, y esa necesidad es un negocio que la ciudad no está mirando porque está mirando la acción y no el cable. André viene de 1:45 a 2:15 a responder la pregunta del episodio 211: dónde cargo mi Tesla. La energía del futuro no se decreta. Se instala.
V. Los Cohosts
Los cohosts de 10am no son moderadores. Son el tronco de la K, la parte de la letra que compartimos, y cada uno lleva años haciendo en público el trabajo que yo les pido a ustedes en privado.
Camilo Botero abre el día a las 10:15 con quince minutos sobre qué es tecnología, en formato TED. Es Managing Partner de Veronorte, el puente de Medellín con el venture capital global, y es con quien más he discutido la diferencia entre una empresa de software y una empresa de tecnología. No es lo mismo, y confundirlas explica por qué los portafolios de esta ciudad están llenos de lo primero y vacíos de lo segundo.
Guillermo Valencia entra a las 12:45, después del almuerzo, con geopolítica y chips en el mismo formato corto. Es el fundador de Macrowise y con quien hice el live sobre el eurodólar y Bessent después de Cuando el Perro Grande Bosteza. Si alguien en Latinoamérica entiende que el estrecho de Hormuz y la fábrica de TSMC en Arizona son la misma noticia en dos idiomas, es él.
Nicolás Fernández toma la palabra a las 3:45 con la batalla cultural, y va a incomodar a alguien, que es el punto. Fue él quien, en el episodio 203 que se convirtió en No Es Lloradera. Es Física, sintetizó el debate con Bilbao en una frase: tenemos un problema de narrativa, no de diagnóstico. La K también se pelea en la cultura, y la ciudad que se cuenta la historia equivocada termina en el brazo equivocado.
Andrés Arias cierra el bloque de cohosts a las 4:00 con ontología, la palabra que él llevó más lejos que yo. Su artículo sobre ontología fiscal tomó el concepto que aprendí de Palantir y de Antonio y lo aplicó al lugar más doloroso para un colombiano, las cuentas del Estado: el déficit fiscal no es financiero sino ontológico, el país no sabe qué tiene ni qué debe, y por eso no puede decidir. Quince minutos sobre por qué la ontología gobierna empresas, portafolios y países.
Ricardo Sierra, CEO de Celsia, tiene el bloque de 3:00 a 3:45 con la pregunta más grande para Antioquia: si podemos convertirnos en un Energy Valley de verdad, como plataforma industrial y no como slogan. Sin energía barata, confiable y abundante no hay inteligencia artificial, no hay data centers, no hay movilidad eléctrica y no hay país serio. La energía no es un sector: es el piso físico de todo lo demás. En un año en que un diésel de $6.29 el galón decide elecciones en Estados Unidos y el gas es tema de crisis energética en Colombia, tener al hombre que opera la generación en la sala es tener el eje de energía de la K en primera persona.
Camilo Ospina y Andrés Palacio son los dos médicos que van a poner los péptidos sobre la mesa de 2:15 a 3:00, y con ellos el bloque de salud deja de ser una charla de bienestar para convertirse en una pregunta industrial: qué necesitaría Medellín para tener una fábrica de péptidos. Los que leyeron Alpha 68 sobre péptidos saben que la salud está entrando en su era industrial, y que el que fabrica el futuro en vez de importarlo está, otra vez, del lado alto de la letra.
Darío Palacio abre conmigo a las 10:00 con los tres pilares de 10am: Open Source Capital, Network Sharing y Collective Intelligence. El Gordo y Carolina Rojas completan los ocho en el auditorio. No hay paneles decorativos. Hay tesis cruzadas y discusión como si nos hubieramos tomado 10 RedBull c/u.
VI. La Agenda, Hora por Hora
Déjenme contarles el día como lo va a vivir el que llegue a las 9:45 con el café en la mano, porque el orden no es casual.
A las 10:00 Darío y yo abrimos con los pilares.
A las 10:15 Camilo Botero define qué es tecnología, porque el resto del día no tiene sentido si no compartimos esa definición.
A las 10:30 se conecta Antonio Linares y se instala el lente que vamos a usar hasta las cinco.
A las 11:15 Santiago Santos muestra, por primera vez en Medellín, los MAUs reales de las cadenas.
A las 12:00 hay 45 minutos de un break, y ese es el primer momento en que la red se activa: la gente que se conoce de los comentarios del Substack, o conoce en persona al gordoneaprod
A las 12:45 Guillermo Valencia vuelve a encender el auditorio con geopolítica y chips.
A la 1:00 Joe McCann entra con Solana e inteligencia artificial.
A la 1:45 André Joffroy responde dónde cargo mi Tesla.
A las 2:15 los doctores Ospina y Palacio abren la puerta de los péptidos.
A las 3:00 Ricardo Sierra opone el Energy Valley en la mesa.
A las 3:45 Nicolás Fernández lanza la batalla cultural.
A las 4:00 Andrés Arias cierra con ontología.
Y a las 4:15 empieza el bloque por el que yo mismo pagaría la entrada.
VII. El Portafolio a las 4:15
De 4:15 a 5:00, todos los cohosts en el escenario, con un solo tema: el portafolio que tenemos, la máxima convicción en el borde del riesgo.
No es una charla sobre diversificación. Es lo contrario: la explicación en vivo, con los tickers en pantalla, de por qué un grupo que lleva cuatro años grabando todos los jueves decidió concentrarse en seis convicciones y sostenerlas cuando el precio gritó lo contrario. Palantir, cuyo Q2 fue el día que Wall Street entendió la ontología. Tesla, con el capex que Wall Street no sabe leer. Robinhood, el puente de trece carriles. Hims, que no es telemedicina. Solana, la cadena que corre a la velocidad de lo físicamente posible. Bitcoin, la reserva que ancla todo lo demás. En ¿Cuál de Mis 6 Convicciones Hará 10x Primero? las ordené por velocidad de ontología. El 14 de octubre las vamos a defender y a atacar en público, entre nosotros, sin guion.
El borde del riesgo es donde vive el retorno, y también donde vive el error. Por eso el bloque no es una lista de recomendaciones sino una demostración de método: cómo se dimensiona una posición cuando hay convicción pero no certeza, cuándo una caída del 50% es oportunidad y cuándo es señal, cómo se sostiene una tesis a $68 cuando se compró a $148. Esas son las preguntas que separan al que está arriba del que cree que está arriba, y las vamos a contestar con nuestro propio dinero en la mesa.
Y hay un dato más. Quince días después del Día D sale el dato oficial de GDP del tercer trimestre, el que el GDPNow de Atlanta tiene arriba de 5%, y veinte días después son los midterms en Estados Unidos. Los seis ejes de la K convergen en las seis semanas que siguen al evento. Salir del auditorio a las cinco de la tarde con el portafolio entendido es salir con el mapa del trimestre más importante del año.
VIII. De Qué Lado
Les voy a decir algo que no digo en el podcast porque suena arrogante, y que acá puedo decir porque ustedes llevan un año conmigo y saben desde dónde lo digo.
La gente que va a estar en ese auditorio el 14 de octubre ya está en el brazo de arriba de la K, o a punto de cruzarse. No porque sean ricos —muchos no lo son todavía— sino porque hicieron el trabajo que la K exige: cambiaron la dieta de información, dejaron de alquilar tesis, aprendieron a preguntarle a la máquina lo que vale la pena y compraron activos con velocidad de ontología en vez de cuotas con velocidad de inflación. Sentarse ocho horas con doscientas personas así es una de las pocas formas que conozco de acelerar el cruce. Lo dice el manifiesto del evento: mejor información más mejores modelos mentales más mejor red es igual a mejor destino. El Día D es esa ecuación puesta en un cuarto.
Sé que van a leer esto un domingo, con diez días de anticipación, y que la mayoría va a pensar que lo decide después. Pero quiero hablarle a uno en particular. Al que lleva veinte años haciendo todo bien —el título, el cargo, el crédito, la cuota puntual— y siente que corre cada vez más rápido en una banda que alguien más controla. Al que sospecha, sin decirlo en voz alta, que el sistema en el que compite no fue diseñado para que él prospere sino para que siga compitiendo. Esa sospecha es correcta. El brazo de abajo de la K no es un castigo por hacer las cosas mal; es el resultado de hacer bien las cosas equivocadas. Y la salida no es trabajar más duro dentro de ese sistema. Es cambiar de sistema: de salario a activos, de titulares a primeros principios, de competir solo a pensar con una red. Eso no se aprende en un fin de semana ni leyendo a nadie. Se aprende en la misma sala con gente que ya cruzó. Este 14 de octubre esa sala existe por primera vez, y no sé cuándo se vuelve a armar así.
No vengan a inspirarse. Vengan a entender de qué lado de la K quieren quedar.
Sigo long PLTR, TSLA, HOOD, HIMS, SOL y BTC.
Ahora si para los que leen completo aquí esta link con cupón del 40% hasta que se agote MODELOSMENTALES








Maravilloso !
Entusiasmo 10x, nos vemos en 10 días !!!
Hernán muy buena esta reflexión que invita y convence para ir al evento, al cual desafortunadamente no puedo asistir como suscriptor. Ahora le pregunto, van a quedar grabaciones o transmisiones de los presentadores? O cómo podríamos acceder a ellas?