El 🟢 Chat de 10ampro

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El Primer Cliente Que No Respira (2nda parte)

La próxima gran economía no la van a mover humanos con deseos, sino agentes y robots con objetivos. Comprarán cómputo, velocidad, privacidad, reputación y todo lo que reduzca su idiot index

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Hernán Jaramillo
Jun 09, 2026
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I.

Si recuerdan “Si Yo Fuera un Agente”, terminamos parados frente a un abismo. Habíamos recorrido el agent stack completo —SOL, JUP, JTO, JLP, MET, NOS, SHDW, 2Z, HNT, ZEC, BTC—, ese sistema operativo de $225B de dólares que casi nadie estaba mirando. Habíamos entendido por qué Solana y no Ethereum, por qué x402, por qué las stablecoins eran los rieles nativos. Y al final lancé La Gran Pregunta, esa que se quedó flotando: ¿qué quiere un agente de AI cuando nadie lo está mirando? ¿Qué carajo le venden a una máquina?

La Parte 1 fue sobre la infraestructura. Sobre qué compran ellos para existir. Esta segunda parte es sobre algo mucho más perturbador: sobre qué consumen, y sobre cómo nos preparamos —ustedes y yo, desde acá, desde un país que todavía cose— para un mundo donde los clientes más grandes no van a ser humanos.

Porque esto es lo que casi nadie quiere decir en voz alta: indudablemente vamos a tener más agentes de AI y más robots consumiendo servicios que humanos. No es ciencia ficción. Es aritmética.

Y si eso es verdad, entonces toda la teoría del consumo que aprendimos en la universidad —el deseo, el estatus, la marca, el me lo merezco— se va al carajo. Hay que reconstruirla desde cero.

Desde primeros principios, como siempre.

II. Un avión que despega de Moscú a comienzos de 2002.

Adentro va un sudafricano furioso. Acababa de intentar comprar dos cohetes balísticos reciclados y los rusos le pidieron una cifra obscena. En vez de rendirse, Elon Musk sacó una hoja de cálculo en el vuelo de regreso y empezó a listar las materias primas de un cohete: fibra de carbono, aluminio, titanio, combustible. Sumó. Y descubrió que el costo de los materiales era una fracción minúscula del precio del producto terminado.

De ahí nació lo que bautizó como el idiot index: el ratio entre el costo de un producto terminado y el costo de sus materias primas. Walter Isaacson lo cuenta en la biografía: un analista financiero joven llamado Lucas Hughes no supo de memoria cuáles eran las peores piezas del motor Raptor según ese índice, y Musk casi lo despide en el acto. La regla de Elon es de una simpleza que da rabia no haberla pensado antes: una pieza que cuesta 1.000 dólares cuando el aluminio que la compone vale 100 tiene un idiot index de diez. Y, en palabras textuales de Musk, “si el ratio es alto, eres un idiota”. Los cohetes, atados a especificaciones militares y de la NASA, tenían un índice altísimo: el producto terminado costaba al menos cincuenta veces sus materiales.

Lo conté en “Hardcore Principles” cuando desarmé el algoritmo de cinco pasos de Elon —cuestiona los requisitos, borra, simplifica, acelera, automatiza—. Pero el idiot index es la columna vertebral de todo eso. Es razonar desde primeros principios en vez de razonar por analogía. La analogía dice “esto cuesta así porque siempre ha costado así”. Los primeros principios dicen “esto debería costar lo que cuestan sus átomos más el trabajo de ensamblarlos, y nada más”.

Ahora detengámonos y pensemos una cosa juntos.

Un agente de AI no razona por analogía. No puede. No tiene ego, no tiene un vecino al que envidiarle el carro, no tiene una infancia de carencias que compensar. Un agente razona como Elon en ese avión: desde los átomos hacia arriba.

Y aquí va mi tesis, que les pido lean como lo que es —una teoría, pero una que aguanta presión—: las decisiones de compra de los agentes y los robots van a converger, casi inevitablemente, hacia lo más eficiente, lo más económico y lo más rápido posible. Su consumo será un idiot index andante. Es dificilísimo imaginar a un agente comprando algo ostentoso. ¿Para qué querría un agente un reloj suizo, una botella de vino de guarda, un bolso con un logo? El estatus es un juego humano. Es un protocolo social que corre sobre hardware de carne, sobre 1.000 milisegundos de neurona.

El agente corre sobre silicio. Y va a comprar como si cada decisión fuera auditada por el Elon de 2002.

III. Los agentes no van a comprar ni usar productos que requieran la aprobación de una junta directiva. De un consejo. De un comité de compras que se reúne los martes.

¿Por qué habrían de necesitarlo? La decisión última la está tomando un frontier model. Un LLM en la frontera de la capacidad. El cerebro detrás del agente es Claude de Anthropic, o Gemini de Google, o algún modelo de OpenAI, o Grok de xAI. Esos son los cerebros.

Y un cerebro que procesa el contexto completo de una transacción en milisegundos no va a esperar a que tres humanos en una sala de juntas validen una orden de compra de 0,001 dólares.

Les doy la dimensión de lo rápido que esto está pasando. Claude Code de Anthropic, salió al público en mayo de 2025. El 12 de febrero de 2026, al anunciar su Serie G, la propia Anthropic lo dijo con todas las letras: “Claude Code’s run-rate revenue has grown to over $2.5 billion; this figure has more than doubled since the beginning of 2026”, y que —según estimaciones de SemiAnalysis— un 4% de todos los commits públicos de GitHub en el mundo los estaba escribiendo Claude Code, el doble que un mes antes. En ese mismo anuncio la compañía remató: “Today, our run-rate revenue is $14 billion, with this figure growing over 10x annually in each of those past three years”. Esto no es un copiloto que sugiere líneas de código. Es un trabajador que decide.

Cuando el que decide es así de rápido y así de capaz, la junta directiva es fricción. Y la fricción tiene un idiot index infinito.


Y esto, en el fondo, es lo que vamos a desembarcar en el Día D: el 14 de octubre, en el Auditorio Fundadores de EAFIT, Medellín. Porque la pregunta de qué consume una máquina —y qué blockchain usa para hacerlo— no la quiero contestar solo. La quiero poner sobre la mesa frente a Santiago Santos, que viene a hablar justo de eso: de traer el GDP onchain, de si Solana puede volverse la capa económica del mundo real. Si una economía de agentes va a correr sobre estos rieles, él es la persona a quien hay que preguntarle. La invasión, esta vez, no viene con tanques. Viene con mejores modelos mentales.

Los que ya hacen parte de 10amalpha encuentra el cupon al final de este art.

El dia "D"

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