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🔨 The Hammer: Howard Lutnick y la Reconfiguración del Comercio Global

Por qué el Secretario de Comercio de Trump es una de las pieza más importante del tablero económico estadounidense

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Hernán Jaramillo
Jan 25, 2026
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Howard Lutnick, “The Hammer”

El 11 de septiembre de 2001, Howard Lutnick estaba llevando a su hijo Kyle a su primer día de kindergarten. Su teléfono sonaba insistentemente, pero las llamadas se cortaban. No sabía que era su hermano Gary intentando despedirse.

Cantor Fitzgerald ocupaba los pisos 101 al 105 de la Torre Norte del World Trade Center. A las 8:46 de la mañana, el vuelo 11 de American Airlines impactó en los pisos 93 al 99, justo debajo de las oficinas de la firma. Todas las escaleras quedaron bloqueadas. De los 960 empleados de Cantor en Nueva York, 658 murieron ese día, incluyendo a Gary Lutnick.

Howard llegó a la escena minutos después del impacto. Comenzó a agarrar a la gente que salía del edificio, preguntando de qué piso venían. Necesitaba encontrar a alguien del 101 o superior. Si uno había bajado, otros podrían haberlo hecho. Encontró a alguien del piso 91. Nadie más alto.

Cuando la Torre Sur comenzó a colapsar, corrió. Una nube negra de humo y escombros lo persiguió por las calles de Manhattan. Terminó debajo de un camión, cubierto de polvo, caminando durante horas antes de poder llamar a su esposa.

Esa noche, a las 10 PM, Lutnick convocó una conferencia telefónica con sus empleados sobrevivientes. Les presentó dos opciones: cerrar la empresa e ir a los funerales de sus amigos, o intentar reconstruir. Cantor Fitzgerald pasó de ganar un millón de dólares al día a perder un millón de dólares al día instantáneamente.

Eligieron reconstruir.

Una semana después del ataque, gracias a las operaciones en Londres y New Jersey, eSpeed —la plataforma electrónica de trading que Lutnick había construido— volvió a operar. Cantor comprometió el 25% de sus ganancias de los siguientes cinco años para las familias de los empleados fallecidos. Al final, entregaron $180 millones.

Esta historia no es un preámbulo emocional. Es la clave para entender quién es Howard Lutnick y por qué Donald Trump confía en él la arquitectura comercial de Estados Unidos.

El Arquitecto que Emergió de las Cenizas

Howard William Lutnick nació el 14 de julio de 1961 en Long Island, Nueva York. Su padre Solomon era profesor de historia en Queens College; su madre Jane, pintora y escultora. Era el hijo del medio de tres hermanos.

La tragedia marcó su vida temprano. Su madre murió de linfoma cuando Howard estaba en el último año de secundaria. Durante su primera semana en Haverford College, en 1979, su padre fue diagnosticado con cáncer y falleció poco después. El presidente y el decano de Haverford le ofrecieron una beca completa para terminar su educación, un gesto que Lutnick nunca olvidó y que lo convirtió en uno de los mayores donantes de la institución.

Se graduó en 1983 con un título en economía. Aunque consideró seguir los pasos académicos de su padre, el mundo de las finanzas lo atrajo. Ese mismo año, B. Gerald Cantor lo contrató en Cantor Fitzgerald. A los 29 años, Lutnick era el segundo al mando. A los 30, presidente y CEO. A los 35, cuando Cantor murió, tomó el control total como chairman.

No fue una transición suave. La familia Cantor disputó la sucesión. Lutnick demandó argumentando que Cantor no tenía la capacidad mental para entender los documentos que firmaba en sus últimos meses. Llegaron a un acuerdo: Lutnick mantuvo el control de gestión mientras los Cantor conservaron una participación limitada.

Esta agresividad en la negociación, esta disposición a confrontar directamente incluso situaciones incómodas, definiría su carrera.

La Fórmula Lutnick: Tecnología + Velocidad + Confrontación

Antes de que los mercados electrónicos fueran ubicuos, Lutnick invirtió $250 millones en desarrollar eSpeed, una plataforma de trading electrónico para bonos del Tesoro. En 1999, Cantor Fitzgerald manejaba aproximadamente un cuarto de las transacciones diarias en el mercado de treasuries de varios trillones de dólares.

The link Tether - Tbills - Cantor

La lógica: en un mercado donde la velocidad es dinero, la tecnología es ventaja competitiva. Los primary dealers como Cantor Fitzgerald operan directamente con la Reserva Federal. Cuando necesitas liquidez en bonos del Tesoro, el gobierno estadounidense respalda la transacción.

Esta posición privilegiada —ser uno de 24 primary dealers autorizados— se volvería extraordinariamente relevante dos décadas después cuando una empresa llamada Tether necesitaba un custodio para sus reservas de treasury bills.

Pero eso viene después.

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