SpaceX: La Compañía más Importante de la Tierra
Otis nos dio rascacielos. Elon Musk nos da órbitas. Y en ambos casos, quien controla el acceso… controla el futuro.
En 1854, Elisha Otis presentó en la Feria Mundial de Nueva York un invento que cambiaría para siempre la forma en que construimos ciudades. No era particularmente sofisticado: un sistema de frenos de seguridad que impedía que los elevadores se estrellaran si el cable se rompía. Pero ese simple mecanismo desencadenó una revolución vertical. De repente, los edificios ya no estaban limitados por la cantidad de escaleras que la gente podía subir. Manhattan creció hacia el cielo. Chicago se transformó. La dimensión vertical del espacio urbano se volvió accesible y, con ella, surgió una nueva economía de bienes raíces, una nueva forma de vivir, trabajar y pensar sobre el espacio que ocupamos.
SpaceX está haciendo exactamente lo mismo, pero en lugar de darnos acceso a los pisos superiores de un edificio, nos está dando acceso a una dimensión completamente nueva: el espacio orbital. Y al igual que el elevador de Otis no solo permitió edificios más altos sino que transformó completamente la economía urbana, SpaceX no solo está haciendo que sea más barato llegar al espacio. Está redefiniendo qué es posible hacer allí, quién puede participar, y fundamentalmente, está determinando quién controlará los recursos y territorios más valiosos fuera de nuestro planeta.
Esta no es una exageración. SpaceX podría ser, la empresa más importante en el planeta Tierra en este momento. Para entender por qué, necesitamos examinar tres transformaciones que está generando simultáneamente: una revolución en costos que hace viable la economía espacial, un dominio estratégico sobre las zonas más valiosas fuera de la atmósfera, y la construcción de infraestructura que conecta el espacio con la economía terrestre de formas que antes eran ciencia ficción.
La Primera Lección: Los Grandes Objetivos Alinean Civilizaciones
Cuando John F. Kennedy declaró en 1962 que Estados Unidos iría a la Luna “en esta década”, no estaba simplemente estableciendo un objetivo de ingeniería. Estaba canalizando los recursos, el talento y la imaginación de una nación entera hacia un propósito común. El resultado no fue solo llegar a la Luna. Fue el desarrollo del silicio que eventualmente permitiría la revolución de las computadoras personales. Fueron nuevos materiales compuestos. Fueron avances en miniaturización, telecomunicaciones, y sistemas de control. Fue una generación de ingenieros y científicos formados bajo el imperativo de resolver problemas que nadie había enfrentado antes.
La Unión Soviética había lanzado Sputnik en 1957, iniciando la carrera. Un mes después, enviaron a Laika, el primer animal en órbita. En 1959, hicieron aterrizar el primer objeto artificial en la superficie lunar. En 1961, Yuri Gagarin se convirtió en el primer humano en orbitar la Tierra. En 1965, realizaron la primera caminata espacial. Pero después de que Estados Unidos aterrizó el Apollo 11 en la Luna en 1969, la carrera terminó casi tan abruptamente como había comenzado.
¿Por qué? Porque el objetivo se había logrado, pero el costo era insostenible. Estados Unidos estaba gastando 4% de su presupuesto federal anual en el programa espacial. Las protestas aumentaron. El Congreso cuestionó la necesidad de continuar con misiones lunares. Y durante los siguientes 40 años, la actividad espacial se estancó en comparación con el ritmo frenético de la era Apollo.
Elon Musk entiende esta dinámica mejor que nadie. Por eso habla constantemente sobre Marte. No porque ir a Marte sea necesariamente el objetivo más lógico o económicamente racional en el corto plazo. Sino porque Marte como objetivo hace lo mismo que hizo la Luna en los años 60: alinea equipos, atrae talento, justifica inversiones masivas en infraestructura, y genera el impulso necesario para resolver problemas fundamentales que benefician todo lo demás.
La gente que se burla de Musk por “desperdiciar esfuerzos en ir a Marte” está cometiendo el mismo error que quienes en 1962 pensaban que Kennedy estaba desperdiciando dinero en un truco publicitario. Los grandes objetivos no son el fin en sí mismos. Son el mecanismo que mueve montañas.
El Problema Fundamental: La Ecuación del Cohete
Después del Apollo, el problema que enfrentaba la exploración espacial era fundamentalmente económico. Lanzar objetos al espacio seguía siendo ruinosamente caro. Y no solo eso: el costo por kilogramo estaba aumentando, no disminuyendo.
Observemos la evolución histórica:
El transbordador espacial, que se suponía iba a hacer el acceso al espacio más rutinario y económico, resultó ser un desastre de costos. A $61,000 por kilogramo, era seis veces más caro que los cohetes Saturn de la era Apollo. Los lanzamientos costaban aproximadamente $1.5B cada uno, tenían que planificarse con años de anticipación, y venían con el riesgo de fallas catastróficas.
La razón fundamental está en la ecuación del cohete de Tsiolkovsky:
Donde:
Δv = es el cambio de velocidad necesario
ve = es la velocidad de escape de los gases del motor
m₀ = es la masa inicial (cohete lleno)
mᶠ = es la masa final (cohete vacío)
Esta ecuación define lo siguiente: para alcanzar la velocidad orbital (aproximadamente 7.8 km/s), necesitas quemar una cantidad masiva de combustible. Y porque necesitas combustible para transportar el combustible, la relación es logarítmica. Para la mayoría de los cohetes, más del 90% de la masa al despegue es combustible. Estás construyendo una máquina increíblemente compleja, cara y sofisticada, usándola una sola vez, y luego tirándola al océano.
El problema no era la física. La física es inmutable. El problema era la economía de usar los cohetes una sola vez.
La Solución SpaceX: Reutilización y Manufactura a Escala
SpaceX atacó el problema desde first principle thinking: hacer los cohetes reutilizables y reducir radicalmente los costos de manufactura.
El Falcon 9 puede aterrizar su primera etapa de vuelta en la plataforma de lanzamiento o en un barco en el océano. Esta capacidad, que parecía ciencia ficción cuando SpaceX la demostró por primera vez en 2015, cambió completamente la economía del acceso espacial. SpaceX redujo el costo por kilogramo a $4,000, y posteriormente a $1,367.
Para poner esto en perspectiva:
SpaceX no mejoró el acceso al espacio. Lo transformó completamente. Y con esa transformación, de repente proyectos que antes eran imposibles se volvieron viables. Internet satelital. Bases lunares. Minería de asteroides. Manufactura en gravedad cero. Turismo espacial. Datacenters Orbitales. Todo cambió.
El resultado es que en 2024, cuando sumas toda la masa de satélites, equipamiento, provisiones y carga útil que la humanidad está enviando al espacio, aproximadamente 90% de ese peso total viaja en cohetes de SpaceX.
Para visualizar esto: imagina que este año todos los países, empresas y agencias espaciales del mundo van a lanzar 1,000 toneladas de carga al espacio. De esas 1,000 toneladas, SpaceX transportará 900. Los otros competidores (Arianespace en Europa, Roscosmos en Rusia, CASC en China, ULA en Estados Unidos, y todos los demás proveedores combinados) se reparten las 100 toneladas restantes.
No estamos hablando de tener la mayor participación del mercado. Estamos hablando de un monopolio en el transporte espacial occidental. Para poner esto en perspectiva histórica:
Standard Oil en su apogeo (1904) controlaba ~91% de la refinación de petróleo en EE.UU.
Microsoft en su pico (2004) tenía ~95% del mercado de sistemas operativos para PC
Google hoy tiene ~92% del mercado de búsquedas en internet
SpaceX está en ese nivel de dominio, pero en una industria que determina quién tiene acceso a la órbita terrestre, las comunicaciones satelitales, el posicionamiento GPS, la vigilancia desde el espacio, y eventualmente, los recursos más allá de nuestro planeta. El dominio de SpaceX no es solo sobre un mercado comercial. Es sobre la infraestructura que define la capacidad estratégica en el siglo XXI.
¿Por qué SpaceX logró esta posición? Porque cuando un lanzamiento con la competencia cuesta 3 a 5 veces más, y SpaceX puede lanzar con mayor frecuencia y confiabilidad, la decisión es obvia. Las empresas estadounidenses la eligen. Las agencias espaciales de naciones aliadas la eligen. Incluso competidores comerciales que operan satélites terminan usando SpaceX para lanzarlos. La ventaja en costos es demasiado grande para ignorar.
Las Tres Zonas del Nuevo Gran Juego
Con costos radicalmente más bajos, la pregunta ya no es “¿podemos llegar al espacio?” sino “¿qué parte del espacio queremos ocupar?” Y resulta que, a pesar de la vastedad del cosmos, el espacio útil alrededor de la Tierra es sorprendentemente limitado. Hay tres zonas estratégicas principales, y cada una tiene características que la hacen valiosa para diferentes propósitos.
Órbita Terrestre Baja (LEO): 300-1,000 Millas
Los objetos en LEO completan una órbita alrededor de la Tierra aproximadamente cada 90 minutos. Esta órbita es lo suficientemente alta como para que un satélite pueda ver gran parte de la superficie terrestre, pero lo suficientemente baja para permitir imágenes de alta resolución y latencia de señal mínima (unos pocos milisegundos).
Starlink, la constelación de internet satelital de SpaceX, opera aquí con aproximadamente 6,000 satélites. Al ser el primero en llegar a escala, Starlink pudo elegir las altitudes órbitas óptimas. Esto le da una ventaja estructural: cualquier constelación competidora que quiera ofrecer latencias comparables tendría que operar a altitudes similares, pero Starlink ya está allí. Posicionar satélites por debajo crearía riesgo de colisión. Posicionarlos por encima significa latencias mayores y desventaja competitiva.
La cantidad de satélites en LEO está creciendo exponencialmente:
Esta no es solo una constelación. Es infraestructura crítica que conecta el espacio con la economía terrestre.
Órbita Geosincrónica (GEO): 22,000 Millas
A esta altitud, un satélite completa una órbita exactamente cada 24 horas, lo que significa que permanece estacionario sobre el mismo punto de la superficie terrestre. Esto es perfecto para redes de comunicación y monitoreo continuo de áreas críticas como el Estrecho de Taiwán, sitios sospechosos de lanzamiento de misiles, o formación de huracanes.
El problema es que las áreas de alta demanda sobre Norteamérica, Europa y Asia Oriental ya están saturadas. Las “ranuras” orbitales en GEO son un recurso finito, asignadas por tratados internacionales. Y la tecnología satelital ha mejorado dramáticamente. La resolución de imágenes ha pasado de aproximadamente 10 metros por píxel a 2.5 metros por píxel confirmados.
En agosto de 2024, China colocó un satélite en órbita estacionaria al este de Taiwán que logra esta resolución de 2.5 metros, capaz de rastrear cualquier buque naval militar de día, de noche, o incluso a través de nubes.
La Luna: 230,000 Millas Más Allá
Con costos de lanzamiento dramáticamente más bajos, construir estructuras permanentes en la Luna se está volviendo económicamente viable. Y la Luna no es solo simbolismo. Tiene recursos valiosos:
Metales y Minerales: La superficie lunar contiene depósitos significativos de titanio, hierro y otros metales.
Helio-3: Este isótopo, extremadamente raro en la Tierra pero relativamente abundante en la Luna, es considerado el combustible ideal para la fusión nuclear. Si la fusión nuclear se vuelve práctica, el Helio-3 lunar podría ser uno de los recursos más valiosos del sistema solar.
Agua: Existe agua en forma de hielo en los cráteres permanentemente sombreados en los polos lunares, particularmente en el Polo Sur. Esta agua puede usarse para soporte vital o, más importante aún, como combustible para cohetes. La mayoría de los cohetes funcionan con oxígeno líquido, que puede separarse del agua. La presencia de agua convierte a la Luna en una estación de servicio en el espacio.
La elección de sitios para bases lunares será competitiva. Aquellos capaces de transportar suficiente equipo y personal para construir bases influenciarán cómo se gobierna la Luna. Como dice el refrán legal, “la posesión es nueve décimas partes de la ley.”
Starship: El Vehículo que Cambia las Reglas
El Starship de SpaceX es el vehículo que hace posible esta carrera hacia la Luna y más allá. Ha completado múltiples vuelos de prueba y está designado como el vehículo de lanzamiento para la próxima misión Artemis de la NASA, que aterrizará una tripulación en los depósitos de agua del Polo Sur lunar.
Las especificaciones son impresionantes:
Capacidad de carga inicial: 100 toneladas métricas a LEO (equivalente a aproximadamente ocho excavadoras Caterpillar D6)
Meta de capacidad: 200 toneladas métricas en futuras versiones
Ventaja adicional: Cámara de carga más grande que permite objetos voluminosos que no pueden miniaturizarse
Esta capacidad de carga transforma lo que es posible. No estamos hablando de enviar experimentos científicos del tamaño de una lavadora. Estamos hablando de enviar equipamiento industrial, módulos habitables completos, equipos de minería, robots de construcción.
Por Qué SpaceX Permanece Privada
Una de las decisiones más estratégicas de SpaceX es permanecer como empresa privada.
Las empresas públicas viven bajo el escrutinio trimestral de los mercados. Cada decisión se evalúa a través del prisma de cómo afectará las ganancias del próximo trimestre y el precio de la acción. Esto crea incentivos perversos para proyectos espaciales que inherentemente requieren:
Inversiones masivas de capital a largo plazo: Desarrollar Starship le costó a SpaceX varios miles de millones de dólares. Los primeros prototipos explotaron. Las primeras pruebas fallaron. Si SpaceX fuera pública, cada explosión habría sido acompañada por analistas preguntando por qué se está “desperdiciando” dinero.
Tolerancia al fracaso: La innovación en cohetes requiere probar, fallar, aprender y iterar rápidamente. Los mercados públicos castigan el fracaso brutalmente.
Visión que excede horizontes de inversión tradicionales: Ir a Marte es un objetivo de décadas, no de trimestres.
Permanecer privada le permite a SpaceX tomar riesgos que crean valor a largo plazo pero que serían castigados por mercados públicos obsesionados con resultados de corto plazo. Esto no significa que SpaceX ignore la rentabilidad. Todo lo contrario.
Starlink: La Máquina de Generación de Efectivo
Aquí es donde la estrategia de SpaceX se vuelve brillante. Starlink no es solo un proyecto técnico impresionante. Es una máquina de generación de efectivo que financia el resto de la visión de SpaceX.
Analicemos los números aproximados:
Ingresos por Suscriptor:
Precio promedio: $120/mes
Ingreso anual por suscriptor: $1,440
Costos:
Costo del terminal del usuario: ~$500 (subsidiado, costo real ~$1,500)
Costo del satélite: ~$500,000
Vida útil del satélite: ~5 años
Satélites totales: ~6,000
Modelo Simplificado de ROI:
Si cada satélite sirve a 100 usuarios (estimación conservadora dada la capacidad y distribución geográfica):
Esto es un retorno del 44% sobre la inversión en hardware satelital, sin contar los costos operativos. Pero incluso con márgenes más conservadores, Starlink se acerca o ya alcanzó el punto de equilibrio operativo y está comenzando a generar efectivo significativo.
Starlink reportadamente tiene ya más de 2 millones de suscriptores. Eso representa aproximadamente $2.9B en ingresos anuales. Y el mercado potencial es mucho mayor:
3B de personas sin acceso confiable a internet
Aviación comercial (internet en vuelo)
Transporte marítimo
Operaciones militares
Respuesta a emergencias
Este efectivo fluye de vuelta a SpaceX para financiar el desarrollo de Starship, la expansión de la constelación Starlink, y eventualmente, misiones a Marte. Es un círculo virtuoso: Starlink genera efectivo → se usa para desarrollar mejor tecnología de lanzamiento → costos de lanzamiento más bajos hacen Starlink más rentable → más efectivo para reinvertir.
El Futuro: Robots en el Espacio
Hay otra estrategia de SpaceX que la mayoría de la gente no está considerando: robots. Específicamente, Optimus, el robot humanoide que Tesla está desarrollando.
Piénsalo. Los robots no necesitan dormir. No necesitan refugio presurizado. No necesitan comida. No necesitan agua más allá de lo que se use para enfriamiento. No sufren degradación muscular en baja gravedad. No reciben dosis peligrosas de radiación que limiten el tiempo de exposición.
Lo que necesitan es:
Mantenimiento periódico
Recarga eléctrica (que puede venir de paneles solares)
Instrucciones
SpaceX, con su capacidad de lanzamiento y eventual control sobre recursos lunares y asteroides, probablemente operará la mayor cantidad de robots Optimus o similares en el espacio. Estos robots pueden:
Construir bases lunares 24/7
Minar recursos
Mantener infraestructura
Ensamblar estructuras en órbita
Realizar manufactura en gravedad cero
La combinación de transporte barato (Starship), comunicaciones de baja latencia (Starlink), y trabajo automatizado (robots) crea una infraestructura que permite economía espacial real, no solo exploración científica.
Ya No Estamos Confinados a los Recursos Terrestres
Esta es probablemente la implicación más profunda de lo que SpaceX está haciendo. Durante toda la historia humana, hemos estado limitados a los recursos disponibles en este planeta. Todos los conflictos por petróleo, minerales, tierra cultivable, agua, han sido fundamentalmente conflictos sobre recursos finitos en un planeta finito.
SpaceX está abriendo acceso a recursos que son, para propósitos prácticos, ilimitados:
Energía Solar: En órbita, los paneles solares pueden operar 24/7 sin atmósfera que bloquee la luz, sin clima, sin noche. La energía solar espacial podría eventualmente transmitirse a la Tierra vía microondas.
Minerales: Un solo asteroide de tipo M de 1 kilómetro de diámetro puede contener más platino, oro, y metales raros que todo lo que se ha minado en la historia humana.
Espacio Físico: La superficie total de todos los asteroides en el cinturón principal es mayor que la superficie de la Tierra.
Helio-3 Lunar: Como mencionamos, potencial combustible para fusión nuclear.
Esto no es ciencia ficción. Es ingeniería económicamente viable con la infraestructura que SpaceX está construyendo.
China vs Estados Unidos: La Nueva Carrera
Y ahora llegamos a la pregunta geopolítica crucial: ¿quién ganará esta carrera espacial? China o Estados Unidos.
China ha sido explícita sobre sus ambiciones espaciales:
Estación espacial Tiangong (operativa)
Misión de retorno de muestras lunares (completada)
Base lunar planeada para 2030s
Misión a Marte planeada
Constelación de internet satelital para competir con Starlink
China tiene ventajas:
Capacidad de movilizar recursos estatales masivos
Continuidad de política a largo plazo sin ciclos electorales
Capacidad de manufactura a escala
Creciente capacidad técnica
Pero Estados Unidos tiene una ventaja decisiva: SpaceX.
Ningún programa espacial chino puede igualar la economía de los lanzamientos reutilizables de SpaceX. China aún está donde Estados Unidos estaba en los años 60: tirando cohetes caros al océano después de cada uso. Están desarrollando cohetes reutilizables, pero van años atrás.
Más importante, SpaceX no es solo un contratista gubernamental. Es una empresa comercial que puede moverse más rápido, tomar más riesgos, y iterar más rápidamente que cualquier programa estatal. Y tiene dos fuentes de financiamiento: contratos de la NASA y el Departamento de Defensa, más ingresos comerciales de Starlink y lanzamientos comerciales.
El resultado probable no es que uno u otro “gane” de manera definitiva, sino que Estados Unidos, a través de SpaceX, establecerá presencia y capacidades en las zonas estratégicas primero. Y en el espacio, llegar primero importa aún más que en la Tierra. Las mejores órbitas en LEO y GEO son finitas. Los mejores sitios en la Luna para agua y minerales son limitados. Primera llegada, primer derecho.
La Empresa Más Importante del Planeta
Volvamos a la pregunta inicial: ¿Por qué SpaceX podría ser la empresa más importante en el planeta Tierra?
Porque está haciendo algo que ninguna otra entidad, pública o privada, está haciendo: está construyendo la infraestructura que determinará quién controla los recursos, el territorio, y los puntos estratégicos fuera de la Tierra. Y porque esos recursos y territorios son varios órdenes de magnitud más grandes que cualquier cosa disponible en nuestro planeta.
Piensa en las empresas que se volvieron dominantes construyendo infraestructura en momentos de transición:
Standard Oil controló la energía durante la transición a petróleo
AT&T controló las comunicaciones durante la transición a telecomunicaciones
Microsoft controló la computación durante la transición a PCs
Google controló la información durante la transición a internet
SpaceX está posicionada para controlar el acceso, las comunicaciones, y eventualmente el transporte y recursos durante la transición de humanidad mono-planetaria a humanidad multi-planetaria.
Esto no es inevitable. SpaceX podría fallar. Starship podría resultar demasiado ambicioso. Competidores podrían alcanzar. Desastres podrían cambiar la trayectoria. Pero en este momento, ninguna otra entidad tiene la combinación de:
Tecnología de lanzamiento más avanzada y económica
Infraestructura de comunicaciones espaciales operativa y generando ingresos
Contratos con NASA y el Departamento de Defensa
Capacidad de manufactura a escala
Visión y liderazgo dispuesto a tomar riesgos enormes
El elevador de Otis no solo nos dio edificios más altos. Transformó fundamentalmente cómo vivimos, trabajamos, y organizamos la sociedad. SpaceX no solo nos está dando acceso más barato al espacio. Está transformando fundamentalmente qué recursos están disponibles para la humanidad, dónde podemos vivir, y quién controla los territorios más estratégicos del sistema solar.
En 50 años, cuando miremos hacia atrás, la reducción de costos de lanzamiento de $61,000 a $1,367 por kilogramo probablemente se verá como uno de los momentos de inflexión más importantes en la historia humana. Comparable al descubrimiento de la agricultura, la invención de la imprenta, o el aprovechamiento de la electricidad.
Porque al igual que el elevador de Otis nos dio una nueva dimensión vertical, SpaceX nos está dando acceso a una dimensión completamente nueva de existencia humana. Y las empresas, naciones, y civilizaciones que aprendan a operar en esa dimensión primero tendrán ventajas que durarán siglos.
Saludos desde Nagano, Japón












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Cada que leo uno nuevo digo que es el mejor, pero este si es el mejor. Me dieron ganas de comprar acciones tokenizadas de Space X