¿Qué pasaría si Colombia crece al 10% por 10 años?
El Plan Colombia no es militar ni diplomático — es económico, tecnológico y cultural. Una ruta para dejar de sobrevivir y empezar a construir en la era de la abundancia.
Escuchando recientemente a Simón Borrero, el fundador de Rappi, conversando con Freddy Vega de Platzi, hay algo en lo que coincido completamente: el enfoque más importante que tenemos es fijar metas para que Colombia crezca su PIB en escalas que nunca antes habíamos considerado. De Simón me gusta la escala que propone y esa confianza colombiana que necesitamos recuperar. La propuesta es simple pero absurdamente ambiciosa:
Colombia tiene que crecer al 10% anual por lo menos durante 10 años.
Ponernos en esa tarea solucionaría la gran mayoría de problemas que tenemos en el país: pobreza, inseguridad, exceso de estado, corrupción. Seríamos el milagro de Singapur traducido a un país con tamaño y además con recursos casi infinitos. Pero para arrancar, primero tenemos que entender la matemática de lo que esto significa.
Con la fórmula de crecimiento compuesto
Colombia transformaría su economía de USD$419B actuales a USD$1.08T en 2034. Un incremento del 159% que requeriría añadir $67B anuales en promedio al PIB. Para poner esto en perspectiva, las proyecciones actuales del Banco Mundial hablan de un mediocre 2.4-2.6% anual, que llevarían el PIB a apenas $522B en 2034. La brecha entre la aspiración y la trayectoria actual es de $565 mil millones.
El Problema con la Fórmula Tradicional
Mi hermano tiene un negocio de flores. Un amigo tiene otro de aguacates. Varios conocidos tienen vacas. Son negocios respetables e incluso admirables, pero seamos serios: esa fórmula la hemos visto operar por 100 años y las escalas no sorprenden. Tampoco motivan o aglutinan los mejores cerebros del país. Necesitamos ideas locas, tan locas como SpaceX, que solo los más brillantes quieran aportar (de estos escribí un articulo recientemente)
Que el emprendedor Colombiano que se fue para Madrid, San Francisco o Nueva York diga: “qué cosa tan impresionante están haciendo en Colombia, yo me voy a construir con todos esos cracks porque esa vaina está muy inspiradora” y mucho mejor si otros cerebros del mundo dicen aquí hay oportunidades.
La evidencia histórica nos muestra el camino. Solo siete economías han demostrado que el crecimiento del 10% sostenido es alcanzable. Corea del Sur creció 9.3% anual durante 18 años transformándose de un PIB per cápita de $87 a $1,481. Su secreto no fueron las flores o los aguacates: fueron las exportaciones manufactureras creciendo 30% anualmente, el 78% de financiamiento empresarial a tasas subsidiadas del 6.5%, y el 40% de inversión pública destinada a infraestructura de clase mundial.
China mantuvo 9.5-10% de crecimiento durante 32 años, triplicando su PIB entre 2000 y 2010. Singapur promedió 8-9.5% desde 1965 hasta 2000, alcanzando picos de 12.8% anual en el período 1986-1996. Todos compartieron patrones comunes: tasas de inversión del 25-40% del PIB mientras Colombia tiene apenas 17.2%, orientación agresiva a exportaciones de alto valor agregado, impuestos corporativos competitivos de 10-17% mientras Colombia cobra 35% (francamente le tumban el carriel a cualquiera los politicos) , y una obsesión con la educación técnica que elevó la fuerza laboral calificada de 2.4% a 31% en una generación.
Primera Idea Loca: Convertir a Colombia en la Plataforma Espacial del Hemisferio Occidental
Puede sonar descabellado hablar de cohetes cuando tenemos problemas de carreteras, pero ojo con estos datos. Colombia está ubicada entre 4°N y 12°N, con Urabá o Nariño perfectamente posicionados para lanzamientos espaciales. Tenemos dos mares y estamos cerca del ecuador, lo que nos da una ventaja física que SpaceX en Texas o Cape Cañaveral nunca tendrán. Es simplemente más barato lanzar desde aquí que desde cualquier base en USA.
La física no dice mentiras y eso es lo mas lindo de todo. La velocidad rotacional de la Tierra en el ecuador es 465 m/s, comparada con 410 m/s en Cabo Cañaveral. Este impulso “gratis” reduce los costos de combustible entre 5-30% según la órbita objetivo. Para órbitas ecuatoriales, la penalización de carga útil desde latitudes altas puede alcanzar 80%. El Ariane 5 lanzado desde la Guayana Francesa puede colocar más de 10,000 kg en órbita de transferencia geoestacionaria, mientras el Proton ruso desde latitudes altas solo maneja 6,270 kg con un cohete de tamaño similar.
El mercado global de lanzamientos espaciales alcanzó $21.2B en 2024 y se proyecta a $78B para 2034. SpaceX dominó con más de 100 lanzamientos cobrando $67 millones por cada uno. Si Colombia captura apenas 5-10% del mercado latinoamericano, generaríamos $3-8B anuales en actividad económica directa e indirecta. La Guayana Francesa ya lo demostró: su puerto espacial de Kourou contribuye 15-17% del PIB regional y genera 9,000 empleos directos e indirectos.
Necesitaríamos inversión inicial de $2-3B, garantías gubernamentales de lanzamientos anuales, y atraer a los fabricantes de satélites. Pero imaginen el impacto en la imaginación nacional: jóvenes colombianos construyendo cohetes en lugar de soñar con ser influencers o desocupados en X.
Segunda Idea Urgente: Convertirnos en la Mina del Futuro Tecnológico
Colombia tiene un desastre llamado Ecopetrol bajo el gobierno de Petro que nos tiene secuestrados con su ideología, pero poseemos recursos que el mundo necesita desesperadamente. Tenemos 20 millones de toneladas métricas de reservas de níquel, produciendo apenas 41,000 toneladas anuales cuando podríamos triplicar esa cifra. Tenemos 7.7-9.7 millones de toneladas de cobre pero producimos solo 7,000 toneladas anuales, una fracción ridícula comparada con los 5.3 millones de toneladas de Chile.
El depósito de Pantanos en Antioquia, descubierto en 1973, contiene 625 millones de toneladas de mineral y permanece sin desarrollar. Es idiota al cubo no estar aprovechando esta oportunidad. Mientras tanto, la demanda global de minerales críticos explota: el litio necesita multiplicarse por 8 para 2040, el cobre debe crecer 50%, y el níquel debe duplicarse. El mercado es tan grande que alcanzará $770B para 2040.
Acá el tema debería ser 300GW (México actualmente tiene 100GW nosotros apenas 20GW) de energía para los próximos 10 años en hidro, gas, solar y eólico. Tenemos los equipos técnicos en empresas como Celsia, ISA, Isagen, EPM, Enel. Colombia posee un potencial de 50-93 GW adicionales de hidroeléctrica (solo usamos 22%), 21 GW eólicos en tierra con vientos de 9.8 m/s en La Guajira (el doble del promedio global), 109 GW eólicos offshore con factores de capacidad del 70%, y 30-32 GW solares con irradiación 60% superior al promedio global.
Si desarrollamos agresivamente nuestros depósitos de cobre hasta alcanzar 250,000-500,000 toneladas anuales, capturando apenas 2% del mercado global, generaríamos $2-4B anuales. Expandir la producción de níquel de 41,000 a 80,000 toneladas añadiría $1.2B. Junto con oro, carbón metalúrgico y esmeraldas, el sector minero expandido podría generar $15-25B. Eso es 2.3% del PIB proyectado de 2034, pero requiere dejar de lado la ideología y pensar en el futuro tecnológico del planeta.
Tercera transformación: El Hub de Datacenters más Verde del Mundo
Es absurdo que Google y Oracle quieran instalar datacenters y el factor limitante sea energético cuando lo tenemos todo. Colombia debe participar del mundo de AI y Robótica siendo el destino de todos los datacenters. Si no son para entrenamiento, entonces para inferencias de todo Latinoamérica. Cuando los robots y los vehículos autónomos operen, nosotros debemos ser quienes procesen los tokens para toda la región.
El mercado global de datacenters crecerá de $354.75B a $1.084T en 2034. Los datacenters de AI crecen aún más rápido con 31.6% CAGR. Latinoamérica representa $7.16B creciendo a $14.30B para 2030. Brasil tiene 163 datacenters, Chile tiene 50, Colombia apenas 36. Es patético, que estemos apostando a quedar totalmente rezagados
Nuestra ventaja es obvia: 93.6% de energía renovable cuando Google, Microsoft y Meta tienen mandatos de sostenibilidad que cumplir. Irlanda genera 21% de su electricidad solo para datacenters y contribuye significativamente a su PIB. Islandia ofrece el caso más eficiente con 100% energía renovable y costos operativos 72% más baratos que Londres.
Si capturamos 5-10% del mercado latinoamericano, necesitaríamos 300-1,000 MW de capacidad generando $10-15B anuales en actividad económica. Añadiendo la construcción de 3 GW de solar/eólica asociada, el impacto total podría alcanzar $13-21B anuales. Pero necesitamos ofrecer electricidad a $0.04-0.07/kWh mediante acuerdos directos, no los absurdos $0.217/kWh actuales.
Cuarta Oportunidad: Nearshoring con Propósito
Estados Unidos lo sabe y está en un proceso de reindustrialización para reducir su dependencia de China. México no puede abastecer solo al gigante del norte. Con una población de 50 millones, Colombia tiene que convertirse en su mejor socio estratégico. Empresas como Tesla, Anduril o incluso un futuro fab de TSMC deberían anclarse aquí. No somos aún más educados que México en promedio, pero formamos ingenieros más adaptables, bilingües y orientados a tecnología. Esa combinación —educación pragmática y talento flexible— es exactamente lo que necesita la cadena de suministro de EE.UU. a 3 horas de vuelo o por dos mares.
México ya atrajo $45.4B millones en inversión extranjera directa en 2024, un aumento del 47.9% interanual. Recibió $105B en anuncios de inversión nearshoring incluyendo Tesla con $5B para su Gigafactory. México superó a China como principal exportador a Estados Unidos con $475B en exportaciones. Una encuesta de BCG reveló que el 90% de fabricantes norteamericanos movieron parte de su producción en los últimos 5 años.
El problema es que México tiene ventajas decisivas: el USMCA con acceso libre de aranceles, frontera terrestre de 2,000 millas, 6 millones de trabajadores manufactureros, y un impuesto corporativo del 30% versus nuestro absurdo 35%, el más alto de la OCDE y Latinoamérica. Pero Colombia puede competir en servicios especializados como dice Alejandro Salazar de Estrategia Emergente, Colombia y en especial Antioquia se parece mas Alemania en su capacidad de producción técnica.
Podríamos capturar $5-10B anuales en inversión nearshoring para 2034, generando 100,000 empleos y $8-15B en actividad económica total. No es lo que México captura, pero es mejor que seguir esperando a que lleguen por sí solos.
Quinta Revolución: Cultura Colombia
Olvidémonos de medir PIB cultural en pesos. La medición real es incluso mas simple: ¿cuántos bytes de música y contenido consume el mundo hoy hechos en Colombia? ¿Cuántas horas de atención global capturamos? Somos ya centros de cultura sin reconocerlo. Más género urbano es producido en Medellín que en NYC y LA combinadas. Pero no hemos conectado los puntos para crear “Cultura Colombia” como una máquina de exportación sistemática.
Las exportaciones audiovisuales de Colombia crecieron de $35 millones a $219 millones entre 2010 y 2023, un aumento del 525%. “Cien Años de Soledad” inyectó 225 mil millones de pesos al PIB empleando 20,000 extras. Pero estos son accidentes felices, no una estrategia. El mercado global de streaming crecerá a $2.66B para 2032. Netflix invierte $15.4B millones anuales en contenido con 51% gastado fuera de Norteamérica. El 70% del contenido latinoamericano de Netflix se consume fuera de la región.
Pero miremos lo que ya está pasando sin coordinación ni apoyo real:
El fenómeno Rigo: Rigoberto Urán no solo es un ciclista. El Giro de Rigo mueve 15,000 ciclistas que pagan entre $300-500 USD cada uno, generando $4.5-7.5 millones en un solo evento. El Tour Colombia que él ayudó a visibilizar genera $25 millones en impacto económico anual. Si escalamos el modelo “Rigo” a 10 eventos deportivos de clase mundial, estamos hablando de $250 millones anuales.
El imperio fitness Action Black de Wilder Zapata: Desde Aranjuez, este emprendedor es la prueba viviente de lo que el sentido común colombiano puede lograr sin pedir permiso. Action Black como dice Wilder “We are not a fucking gym” - es un movimiento fitness que transformó el entrenamiento funcional en Colombia. Empezó con un low cost en un barrio popular cuando nadie sabía qué era eso, y hoy Action Black es sinónimo de transformación física extrema. Sus programas de entrenamiento mueven miles de personas mensualmente, cobrando $50-150 USD por membresías. Los eventos y competencias son la nueva punta: 500-1,000 atletas pagando $200-400 USD. Pero lo brillante es el ecosistema completo: contenido digital, merchandising, y la exportación del modelo a otros países. Si Colombia tuviera 50 marcas de fitness con el alcance de Action Black, no solo moveríamos $100-200 millones anuales, sino que posicionaríamos a Colombia como potencia fitness latinoamericana. El mercado global de fitness vale $96B y Latinoamérica apenas captura 3%. Wilder demuestra que con sentido común, sin MBAs ni consultores, se puede construir un imperio desde un barrio de Medellín.
La música como caballo de Troya: J Balvin tiene 56 millones de oyentes mensuales en Spotify. Karol G tiene 39 millones. Maluma 32 millones. Cada stream genera $0.003-0.005 USD. Solo estos tres artistas generan $3-5 millones mensuales o $36-60 millones anuales en streaming. Pero el valor real está en los tours: Karol G facturó $308 millones en su Mañana Será Bonito Tour. Bad Bunny $435 millones. Si Colombia produce sistemáticamente 20 artistas de talla global, el impacto en tours, merchandising y economía de atención sería de $2-3B anuales.
La estética que no hemos monetizado: La música urbana colombiana no solo es sonido, es moda, es actitud, es un lifestyle completo. Pero mientras los coreanos convirtieron el K-pop en marcas de moda de miles de millones (las ventas de merchandising de BTS superan los $500 millones anuales), nosotros dejamos que Shein copie los estilos de Medellín y los venda globalmente. Necesitamos nuestro propio LVMH latinoamericano. Si capturamos apenas 1% del mercado de moda urbana global ($35B), son $350 millones anuales.
El modelo Corea aplicado a Colombia: La ola Hallyu generó $12.3B al PIB coreano en 2019. BTS solo contribuye $4.9B anuales. El ranking cultural global de Corea saltó del puesto 31 al 7 en cinco años. Pero Corea lo hizo con inversión estatal masiva: $1.5B anuales en la Korea Creative Content Agency (KOCCA). Colombia podría hacerlo con $200 millones anuales bien invertidos.
La estrategia “Cultura Colombia” debe ser integral:
Contenido audiovisual: Capturar 3-5% del gasto de streaming latinoamericano = $1.5-3B anuales
Música y tours: 20 artistas globales generando $2-3B en actividad económica
Eventos deportivos/extremos: 50 eventos anuales tipo Giro de Rigo/Action Black = $300-500 millones
Moda y lifestyle: Marcas colombianas globales = $500 millones - $1B
Turismo cultural inducido: 2 millones de visitantes adicionales por cultura = $2-3B
Total del sector Cultura Colombia: $6.3-10.5B anuales para 2034
Pero esto requiere dejar de ver la cultura como decoración y entenderla como industria. Necesitamos: una agencia tipo KOCCA con $200 millones anuales de presupuesto, incentivos fiscales del 40% para producción audiovisual (como lo tiene Irlanda), un fondo de $100 millones para escalar eventos deportivos/culturales regionales a nivel global, incubadoras de moda/diseño en Medellín, Bogotá y Cali, y embajadas culturales (no diplomáticas) en Los Angeles, Seoul, Lagos y Mumbai.
La cultura no es solo PIB, es soft power. Es la razón por la que los jóvenes en Tokyo quieren aprender español, por la que los inversionistas en Silicon Valley sienten curiosidad por Medellín, por la que Colombia deja de ser Pablo Escobar y se convierte en innovación y creatividad.
Cada byte de contenido colombiano consumido globalmente es un micro-embajador que abre puertas para todo lo demás: el puerto espacial, los datacenters, las inversiones en nearshoring. Es tan importante que podríamos cerrar todas las embajadas y tendríamos mas alcance solo con esta estrategia.
Sexta Apuesta: La Superpotencia Blockchain Construida Sobre Infraestructura Financiera Sólida
Colombia tiene una ventaja que nadie está viendo: Bancolombia (raro que no le este tirando duro esta vez 🤣). Con $94B en activos y presencia en 6 países, es uno de los bancos más valioso de Latinoamérica por capitalización bursátil. Su app tiene 8 millones de usuarios activos, Nequi mueve 16 millones de usuarios, y el 87% de colombianos adultos tienen cuenta bancaria. Esta cultura financiera digitalizada hace que el salto a blockchain sea casi natural, no forzado como en El Salvador.
Y esta es la razón por que esto tiene tanto sentido: Colombia es un país ahogado en burocracia donde abrir una empresa toma 11 procedimientos y 10 días, donde un proceso de importación requiere 112 horas de papeleo. Blockchain no es solo crypto, es la eliminación sistemática de intermediarios parásitos. Imaginen tokenizar el registro de propiedad, las cadenas de suministro del café, los títulos universitarios, las historias clínicas. Cada proceso burocrático eliminado libera capital y tiempo para crear riqueza real.
Colombia ya recibió $44.2B en transacciones crypto entre julio 2023 y junio 2024, pero somos apenas el quinto mercado en Latinoamérica. Es patético considerando nuestra infraestructura. El mercado regional total alcanzó $415B, representando 9.1% de la actividad crypto global. Mientras tanto, Singapur convirtió su sandbox fintech en el hub dominante del Sudeste Asiático con 600+ empresas fintech. Suiza creó su Crypto Valley en los cantones con 1,135 empresas blockchain generando 6,400 empleos directos y valoración combinada de $380B.
La jugada es esta: con 1TW de energía limpia que propusimos anteriormente, Colombia debe hospedar la red de validadores de Solana más grande del hemisferio sur. Solana procesa 65,000 transacciones por segundo con costos de $0.00025 por transacción. Los validadores top de Solana ganan $300,000-500,000 anuales. Si Colombia hospeda 100 validadores principales (10% de la red global), eso es $30-50 millones anuales solo en recompensas de validación, sin contar el ecosistema de desarrolladores que atraería. Incluso ya sabemos a quien podríamos decirle que nos haga el whitelabel, Max Kaplan CTO de STKE 0.00%↑
La estrategia debe ser multi-capa:
Capa 1 - Infraestructura de validación: Con energía a $0.04/kWh, seríamos 60% más baratos que validadores en California. Meta: 100+ validadores de Solana, 500 mineros de BTC, Impacto: $50-80 millones anuales.
Capa 2 - Tokenización de la economía real: Bancolombia y el sistema financiero colombiano podrían liderar la tokenización de activos reales. El mercado de RWA (Real World Assets) crecerá a $16 billones para 2030. Si Colombia tokeniza solo su mercado inmobiliario ($450 mil millones) y captura 1% de fees, son $4.5B
Capa 3 - Eliminación de burocracia vía blockchain: Cada proceso gubernamental en blockchain. Estonia ahorró $2B anuales (2% de su PIB) digitalizando su gobierno. Colombia con 10x la población podría ahorrar $8-10B anuales.
Capa 4 - Hub de desarrollo DeFi para Latinoamérica: Con 200,000 desarrolladores en Colombia, podríamos entrenar 20,000 en Web3. Salario promedio de developer blockchain: $150,000 USD. Si exportamos ese talento: $3B en servicios.
Capa 5 - Sandbox regulatorio progresivo: No copiar a Suiza, superarla. Permitir DAOs con personería jurídica, stablecoins respaldadas por TES colombianos, tokenización automática de acciones en bolsa, y smart contracts legalmente vinculantes.
El mercado de remesas de $11.8B que hoy cobran 7% de comisión, podría bajar a 0.1% con stablecoins. Eso libera $800 millones anuales para las familias colombianas. La tokenización del café colombiano ($3 mil millones en exportaciones) con trazabilidad blockchain podría añadir 20% de premium. Son $600 millones adicionales.
Impacto económico total reformulado:
Validación y infraestructura: $80 millones
Tokenización de activos: $4.5B
Ahorro en burocracia: $8-10B
Exportación de servicios Web3: $3B
Eficiencia en remesas: $800 millones
Premium en exportaciones tokenizadas: $600 millones
Total: $17-19.5B anuales para 2034, o 1.6-1.8% del PIB proyectado.
Esto no es cripto-especulación. Es usar la tecnología blockchain para lo que realmente sirve: eliminar fricción, crear transparencia, y permitir que el valor fluya sin parásitos intermediarios. Y tenemos todo para lograrlo: la cultura financiera gracias a Bancolombia, la energía limpia para los validadores, y la urgente necesidad de simplificar nuestra kafkiana burocracia.
Como diría cualquier colombiano que haya esperado 4 horas en una notaría: “Si un smart contract puede reemplazar este proceso, ¿qué estamos esperando?”
Séptima Transformación: El Hub de Longevidad y Bienestar del Hemisferio
Colombia ya tiene las semillas plantadas, pero estamos pensando en pequeño. Medellín recibe 50,000 turistas médicos anuales que vienen por cirugías plásticas baratas. Es un comienzo poco ambicioso comparado con lo que podríamos construir: el destino global de longevidad, no solo para verse bien, sino para vivir 120 años con calidad de vida óptima.
El mercado global de turismo médico alcanzó $115B en 2024 y crecerá a $346B para 2032 con un CAGR del 14.7%. El mercado de longevidad es aún más explosivo: $27 billones globalmente, creciendo a $37 billones para 2030. Los tratamientos con células madre crecen 11.2% anual alcanzando $31.4B para 2030. La medicina regenerativa proyecta $151B para 2032.
Colombia tiene ventajas que no estamos explotando. Un procedimiento dental que cuesta $50,000 en Estados Unidos sale en $2,000 aquí con la misma calidad. Una cirugía de reemplazo de cadera: $40,000 en USA versus $6,500 en Colombia. Tratamientos con células madre mesenquimales: $25,000-50,000 en USA versus $3,000-1,000 aquí. Y tenemos 296 instituciones acreditadas por Joint Commission International, más que Brasil (93) o Argentina (42).
Pero aquí viene la visión a escala: no queremos ser el destino barato, queremos ser el destino innovador. Colombia debe convertirse en el sandbox regulatorio para terapias de longevidad que todavía no están aprobadas en USA o Europa. Terapia génica, reprogramación celular, xenotrasplantes, todo lo que Bryan Johnson está haciendo en su cuerpo pero a escala y con rigor científico.
Tailandia genera $2.8B anuales con 650,000 pacientes internacionales. Turquía alcanzó $2.3Bs con 750,000 pacientes. México captura $4.7B anuales. Costa Rica, con una población 10 veces menor que Colombia, genera $1.2B. Si Colombia captura 5% del mercado global de turismo médico para 2034, serían $17.3 mil millones anuales.
La estrategia debe ser multi-nivel:
Nivel 1 - Turismo médico tradicional expandido: Pasar de 50,000 a 500,000 pacientes anuales en procedimientos estéticos, dentales y ortopédicos. Con un gasto promedio de $8,000 por paciente, esto genera $4B directos más $2B en turismo asociado.
Nivel 2 - Hub de células madre y medicina regenerativa: Crear el “Stem Cell Valley” en el eje Barranquilla-Medellín-Cali. Con regulación progresiva podríamos atraer 100,000 pacientes anuales pagando $15,000-20,000 promedio. Eso son $1.5-2B adicionales.
Nivel 3 - Centro de investigación en longevidad: Atraer a los Peter Thiels y Bryan Johnsons del mundo para que establezcan sus laboratorios aquí. Singapur invirtió $500 millones en su iniciativa de envejecimiento saludable. Nosotros podríamos hacerlo con $200 millones y la ventaja de poder testear más rápido.
Nivel 4 - Zonas de longevidad integradas: Desarrollar 3-4 “Blue Zones” artificiales en lugares como Guatapé, Villa de Leyva o Santa Marta. Comunidades diseñadas para vivir 100+ años con infraestructura médica de punta, alimentación optimizada, y programas de bienestar. El mercado de retirement communities premium mueve $400B globalmente.
El impacto económico total sería masivo. Directamente: $8-12B en servicios médicos. Indirectamente: $4-6B en turismo, hotelería y servicios asociados. Empleos: 200,000 directos en salud y 150,000 indirectos. Inversión en infraestructura hospitalaria: $3-5B. Total: $15-23B anuales para 2034, o 1.4-2.1% del PIB proyectado.
Necesitamos cambios regulatorios inmediatos: fast-track para aprobación de terapias experimentales con consentimiento informado, visas médicas de largo plazo (6-12 meses) para tratamientos complejos, exención de impuestos para equipos médicos importados, y acuerdos con aseguradoras internacionales.
La belleza de esta estrategia es que se construye sobre lo que ya tenemos. No estamos empezando de cero como con el puerto espacial. Ya tenemos los cirujanos plásticos top de Latinoamérica, las clínicas, la reputación. Solo necesitamos escalar y añadir la capa de innovación en longevidad. Imaginen a Colombia no como el lugar donde te arreglas la nariz, sino donde añades 20-30 años de vida saludable. Mónaco sería un chiste comparado con la afluencia de millonarios que tendríamos.
Las Barreras que nos Cuestan 8 Puntos de Crecimiento
Antes de soñar con el 10%, necesitamos entender qué nos frena. Colombia tiene obstáculos estructurales que restan entre 5.8 y 8.8 puntos porcentuales de crecimiento potencial anualmente. Es como correr una maratón con botas de cemento.
El impuesto del 4x1000 es una imbecilidad única globalmente. Grava cada transacción financiera a 0.4%, generando 0.8% del PIB pero elevando los spreads bancarios 0.6 puntos porcentuales. Se acumula en cascada penalizando la actividad económica formal. Argentina lo eliminó. Brasil lo eliminó. Nosotros lo mantenemos por pereza fiscal.
El impuesto corporativo del 35% es el más alto de la OCDE y Latinoamérica. Singapur cobra 17%. Irlanda 12.5%. Chile 27%. México 30%. Este diferencial de 10.8 puntos sobre el promedio OCDE espanta la inversión. Colombia recauda solo 19-20% del PIB en impuestos totales debido a la economía informal masiva y la evasión.
La tramitología es kafkiana. Las exportaciones cuestan $2,470 por contenedor desde Bogotá a Cartagena versus $390 en Panamá para procesos equivalentes. El Índice de Percepción de Corrupción nos ubica en el puesto 92 de 180 países. El 91% de empresarios cree que algunos negocios pagan sobornos. Mejorar nuestra calificación de corrupción de 39 a 50 podría añadir 5-8% al PIB a largo plazo.
La infraestructura recibe apenas 1.3% del PIB en inversión pública cuando necesitamos 4-5%. Solo 18.6% de las carreteras están pavimentadas. El costo de mover una tonelada de Cartagena a Bogotá iguala el costo de China a Cartagena. Es absurdo. El rezago educativo es dramático: estamos 2.2 años por detrás del promedio OCDE en matemáticas según PISA. El 69-73% de estudiantes colombianos está por debajo del nivel básico de competencia.
El Modelo Matemático del Milagro
La ecuación de crecimiento de Solow establece que Y = A × Kᵅ × L¹⁻ᵅ donde el crecimiento se descompone en productividad, capital y trabajo. Para alcanzar 10% anual necesitamos:
Componente laboral: Con crecimiento de fuerza laboral del 2% anual aprovechando el bono demográfico y formalizando la economía informal, la contribución sería 0.67 × 2% = 1.34%.
Componente de capital: Elevar la formación de capital del 17.2% actual al 38% del PIB requeriría $160B anuales en inversión para 2034, más del doble de los $72B. Si el stock de capital crece 12% anualmente, la contribución sería 0.33 × 12% = 3.96%.
Componente de productividad: El restante necesario sería 10% - 1.34% - 3.96% = 4.7% anual de mejora en productividad total de factores.
Este 4.7% es extremadamente ambicioso. Los Tigres Asiáticos lograron 2-3% anual en sus mejores décadas. Requeriría adopción tecnológica acelerada, mejoras masivas en eficiencia eliminando barreras institucionales, economías de escala por exportaciones, y spillovers de sectores de alta productividad.
Los siete sectores que propongo sumarían entre $77-121B anuales para 2034, representando 7.1-11.2% del PIB objetivo. Esto significa que deben crecer desde prácticamente cero o expandirse a tasas compuestas del 35-40% anual en la década. Mientras tanto, los sectores tradicionales que representan 88.8-92.9% del PIB deben acelerar del 1.7% actual a 4-5% anual sostenido.
Las Reformas sin las Cuales No hay Milagro
Necesitamos un ministerio de antiregulación y antitrámites con una página web que demuestre todo lo que se va cortando. Básicamente crear el autobahn para que los empresarios podamos meterle toda la energía y podamos ir a 240 km/h creando y construyendo.
La reforma fiscal debe ser inmediata: eliminar el 4x1000 completamente aunque cueste 0.8% del PIB, reducir el impuesto corporativo de 35% a 25%, simplificar el IVA a una tasa única del 5%, y ampliar la base tributaria formalizando la economía informal que representa 55% del empleo.
La inversión en infraestructura debe elevarse a 4-5% del PIB, $17-21B anuales. Completar el programa 4G de carreteras, construir la línea de transmisión Colectora en La Guajira para desbloquear 3 GW eólicos, invertir $2-5B en cables submarinos, y desarrollar 3-4 zonas económicas especiales con infraestructura de clase mundial.
La transformación educativa requiere duplicar el gasto por estudiante de $37,300 a $75,000 PPP acumulado, enfoque masivo en STEM y formación técnica, programas de reentrenamiento para 500,000 trabajadores anuales, y reducir la brecha PISA de 2.2 años a 1 año en matemáticas para 2034.
Finalmente, políticos que conjuguen las tasas de crecimiento. Todos orientados, desde concejales, alcaldes, gobernadores, congresistas y presidentes, todos con la misma meta: 10×10. Porque si todos jalamos, a todo el mundo lo levanta la abundancia.
El Veredicto: 5-7% es Alcanzable, 10% Requiere un Milagro Político
El análisis de servilleta nos dice que Colombia podría técnicamente alcanzar 10% de crecimiento si ejecutamos todo simultáneamente. Pero seamos realistas. Con reformas agresivas pero viables, Colombia podría alcanzar 5-7% anual sostenido. Esto llevaría el PIB de $419 mil millones a $703 mil millones en 2034, un incremento del 68%.
Este escenario realista optimista generaría: $15-20B del sector minero expandido, $10-15B de energía y datacenters, $10-12B de nearshoring, $5-6B de la industria cultural, totalizando $40-53B adicionales o 4.9% del PIB. Los sectores tradicionales acelerarían a 4-5% anual removiendo barreras.
Esto requeriría consenso político multipartidista por 10 años sin reversiones, inversión total de $300-400B en la década, Inversión extranjera directa sostenida de $25-35B anuales, ejecución impecable sin captura corrupta, y condiciones externas favorables.
El escenario del 10% requeriría todo lo anterior más un crecimiento de productividad del 4.7% anual (el doble del histórico de los Tigres Asiáticos), inversión del 38% del PIB, desarrollo exitoso de una industria espacial desde cero, triplicar la producción minera, y convertirse en el hub de datacenters top 3 de Latinoamérica.
La probabilidad del 10% sostenido es menor al 5% dada la economía política colombiana. El 5-7% tiene menos del 20% de probabilidad si hay voluntad política sostenida. El escenario base del 2.5-3.5% anual es más realista.
La lección de los Tigres Asiáticos: el desarrollo rápido requiere no solo políticas correctas, sino coordinación estado-sector privado sin precedentes, estabilidad institucional por décadas, y condiciones geopolíticas favorables. Colombia tiene ventajas únicas - geografía ecuatorial, recursos naturales, capital humano decente - pero también desventajas críticas - instituciones débiles, infraestructura rezagada, economía informal masiva.
Dirán que esto no se puede hacer porque Colombia no tiene seguridad. Pero precisamente por eso las metas deben ser grandes. Noruega construyó plataformas petroleras en los mares más violentos del mundo. Silicon Valley nació en la frontera donde todos fueron a tomar riesgos - ese ADN existe desde la fiebre del oro. Si Uganda descubriera la mina de oro más grande del mundo, ¿no estarían ahí los mejores ingenieros del planeta resolviendo el tema de seguridad de una u otra forma? Realmente es un tema de actitud mental. Los grandes proyectos no esperan condiciones perfectas - las crean.
El camino existe. Las ideas están sobre la mesa. Los números cuadran si somos lo suficientemente locos para intentarlo. Pero su recorrido exitoso requeriría una transformación nacional de intensidad comparable a Corea del Sur post-1961 o Singapur post-1965. Ningún país latinoamericano lo ha logrado sostener. La pregunta es si Colombia será el primero, o si seguiremos vendiendo flores y aguacates por otros 100 años mientras el mundo construye cohetes y entrena inteligencias artificiales.
Como dice Simón Borrero, necesitamos cogernos confianza. El primer paso es fijar la meta: 10×10. Porque si no apuntamos a las estrellas, literalmente en el caso del puerto espacial, seguiremos arrastrando los pies en el barro. Y Colombia merece algo mucho mejor que ser un eterno país de ingreso medio con potencial desperdiciado.
Saludos desde Takayama, Japón







Creo que hay un factor adicional que vale la pena registrar, estudiar y estructurar (incluso como un posible episodio de 10AMPRO): ¿qué debería hacer Colombia en el escenario de una eventual caída del gobierno de Maduro y la consecuente reconstrucción de Venezuela?
Necesitamos definir desde ya un plan de crecimiento acelerado, porque esa podría ser la oportunidad económica y geopolítica más relevante desde los tiempos de La Gran Colombia.
No podemos permitirnos improvisar frente a una posibilidad tan clara y estratégica.
Hace falta reducir la presencia de políticos tradicionales y abrir más espacio a líderes con mentalidad empresarial.
Excelente artículo