El 🟢 Chat de 10ampro

El 🟢 Chat de 10ampro

La Cárcel de los Péptidos

La FDA prohibió diecinueve moléculas en 2023. Bobby Kennedy va a soltarlas en julio. Quien tenga el canal cuando eso pase, captura una década.

Hernán Jaramillo's avatar
Antonio Linares's avatar
Hernán Jaramillo and Antonio Linares
May 06, 2026
∙ Paid

I. El Tamaño del Iceberg

Sumemos por un momento los ingresos reales — no el run-rate anualizado, no la valoración, no la promesa — de las cuatro compañías más sofisticadas de inteligencia artificial del planeta. OpenAI cerró 2025 con aproximadamente $12B en revenue real. Anthropic con $4B. xAI con menos de $500M. La división de IA de Microsoft con $13B. Súmele todo lo demás — Mistral, Cohere, las startups de agentes, los fine-tuners. La industria entera de frontier AI labs en 2025 cerró entre $25B y $35B.

Ahora sumemos dos moléculas.

Semaglutida — la molécula activa detrás de Ozempic, Wegovy y Rybelsus — facturó $35.6B para Novo Nordisk en 2025. Tirzepatida — la de Mounjaro y Zepbound de Eli Lilly — facturó $36.5B y se convirtió en el medicamento más vendido del mundo en el tercer trimestre, superando a Keytruda de Merck. Dos moléculas. Setenta y dos mil millones de dólares.

Solo la franquicia GLP-1 — aproximadamente $78B en 2025 — genera más del doble que toda la industria de AI combinada. Y eso sin contar lo que viene: retatrutida, cagrisema, oral semaglutide, orforglipron, retatrutide, todos en lanzamiento o cerca de aprobación.

Esa es la primera cosa contraintuitiva. La segunda es que la mayoría de estas moléculas son péptidos. Cadenas de aminoácidos. Lo mismo que tu cuerpo produce todo el día. Y la tercera — la que nadie está conectando todavía — es que el 15 de abril de 2026, la FDA tomó una decisión que va a cambiar quién distribuye la próxima ola de péptidos al público americano. Y la decisión definitiva la toman el 23 y 24 de julio de 2026.

II. Qué Carajo Es un Péptido

Un péptido es una cadena corta de aminoácidos. Entre 2 y 50, típicamente. Por debajo de eso son aminoácidos sueltos. Por encima son proteínas. Los péptidos viven en la frontera molecular entre las moléculas pequeñas — la aspirina, los antibióticos, los medicamentos clásicos de pastilla — y los biológicos enormes — los anticuerpos monoclonales que cuestan $200,000 al año y se inyectan en hospitales.

La diferencia importa más de lo que parece.

Una molécula pequeña es como un martillo. Sirve para muchas cosas, pero pega donde no querés que pegue. Por eso los antiinflamatorios te dan acidez, los antidepresivos te quitan el libido, y la quimioterapia te tira el pelo. Una proteína entera es como un sistema completo: poderoso, específico, pero imposible de tomar oralmente, casi siempre carísimo, y con perfiles de fabricación complejos.

Los péptidos son la llave correcta para la cerradura correcta. Tu cuerpo los fabrica todo el día — como moléculas señalizadoras que les dicen a las células cuándo reparar, cuándo crecer, cuándo dejar de inflamarse, cuándo dormir, cuándo soltar insulina. La insulina misma — descubierta en 1921 — es un péptido. La oxitocina es un péptido. La hormona del crecimiento es un péptido. La grelina, el glucagón, la somatostatina, la calcitonina — todos péptidos.

Lo que cambió en los últimos cinco años es la capacidad de fabricarlos a escala industrial barata. La síntesis en fase sólida — un proceso donde se construyen las cadenas un aminoácido a la vez sobre una resina — se volvió rutina. Y ahí entró el GLP-1.

GLP-1 es un péptido natural de 30 aminoácidos que tu intestino delgado libera cuando comés. Hace tres cosas: le dice a tu páncreas que suelte insulina, le dice a tu estómago que se vacíe más lento, y le dice a tu cerebro que estás lleno. Naturalmente dura dos minutos en la sangre antes de degradarse. Si Novo Nordisk simplemente sintetizara GLP-1 humano y lo vendiera, tendrías que inyectarte 30 veces por hora para tener un efecto. La hazaña de la semaglutida no fue inventar el GLP-1. Fue modificarlo lo suficiente para que dure una semana.

Esa es la diferencia entre un péptido natural — que técnicamente no se puede patentar bajo la decisión de Myriad Genetics que la Corte Suprema dictó en 2013 — y un análogo modificado, que sí se puede patentar y se vende a $1,349 al mes.

Esa diferencia es el corazón económico de toda esta historia.

III. La Tesis de Antonio

Yo no llegué a los péptidos por mi cuenta. Llegué por Antonio Linares.

Antonio es un inversionista hispanohablante que escribe en Substack desde hace años, y que ha sido bull de Hims desde que la acción cotizaba a $15 — compró sus primeras acciones en 2024 y ha estado agregando desde entonces. Su tesis no es sobre Hims como una compañía de pérdida de peso, ni sobre Hims como una telemedicina, ni siquiera sobre Hims como una marca DTC. Su tesis, en sus propias palabras, es que Hims está arrancando — bootloading, dice él — la inteligencia artificial de salud que va a superar al doctor promedio. La famosa ontología de medicina.

La frase que se me quedó pegada de él fue ésta: “Estoy convencido de que los péptidos cambiarán el mundo y hasta ahora, Hims parece el vehículo óptimo para llevarlos a las masas de manera asequible, conveniente y segura.” Y ésta otra: “Hims me parece la infraestructura perfecta para escalar la terapia de péptidos.” Antonio cree que Hims puede ser una compañía de un trillón de dólares en la próxima década. A precios de hoy, eso es un 150x.

Yo tengo posición en Hims. La he venido construyendo y la voy a seguir construyendo. Pero entender por qué requiere entender la pieza que Antonio articula y casi nadie más conecta: lo que importa de los péptidos no es qué péptido funciona — eso es ciencia, eso lo va a resolver el laboratorio. Lo que importa es quién distribuye. Quién tiene la prescripción del paciente, quién maneja la farmacia compounding, quién tiene la marca, quién tiene los datos, y quién tiene 2.5 millones de personas con tarjeta de crédito archivada esperando que les llegue el siguiente vial.

Eso no se inventa de la noche a la mañana.

IV. El 29 de Septiembre de 2023

Acá hay que retroceder.

El 29 de septiembre de 2023, la FDA hizo algo que la mayoría de la gente no notó pero que detonó toda esta historia. Movió diecinueve péptidos a la Categoría 2 de su lista interina de sustancias bulk — el equivalente farmacéutico a moverlos a la cárcel. Hasta ese día, una farmacia de compounding con licencia 503A podía mezclarte BPC-157 para el tendón, TB-500 para el tejido blando, GHK-Cu para la piel, ipamorelin para la hormona del crecimiento, melanotán para el bronceado y la libido, epitalon para los telómeros. Todo legal, todo recetado por médico, todo entregado en tu farmacia local.

A partir de septiembre de 2023, todo eso pasó a ser ilegal. De un día para otro.

La justificación oficial fue “riesgos de seguridad significativos” — preocupaciones por inmunogenicidad, impurezas, datos clínicos limitados. La justificación sin filtro, leída por cualquier persona que sepa cómo funciona Washington, fue otra cosa: estos péptidos no se pueden patentar porque son secuencias naturales o derivadas de fragmentos naturales — la decisión Myriad Genetics de 2013 los puso en dominio público a nivel de composición de materia. Big Pharma no tiene incentivo para gastar $1B llevándolos a través de un trial fase III. Pero las farmacias de compounding sí los pueden producir bajo Sección 503A sin aprobación FDA — y ya lo estaban haciendo a escala.

El resultado del bloqueo fue predecible. La demanda no desapareció. Migró al mercado gris. Sitios web vendiendo “Research Use Only” — para investigación con animales, según el disclaimer legal — explotaron. Aduanas de Estados Unidos confiscó 5,000 envíos individuales solo en Cincinnati en cuatro meses, todos provenientes de China. Y en julio de 2025, en una conferencia de longevidad en Las Vegas llamada RAADFest, dos mujeres terminaron intubadas en cuidados intensivos después de inyectarse péptidos comprados en un booth.

A eso me refiero cuando digo que prohibir algo que la gente quiere no lo elimina. Lo desplaza. Y lo desplaza al peor lugar posible.

Bobby Kennedy entendió eso. O entendió la oportunidad política de ser quien lo dijera en voz alta.

V. El Joe Rogan Episode

El 27 de febrero de 2026, Bobby Kennedy fue al podcast de Joe Rogan. Episodio 2461. Lleva apenas un año como Secretario de HHS. Y entre todas las cosas que dijo en cuatro horas — algunas razonables, otras no — soltó esta:

“Soy un gran fan de los péptidos. Los he usado yo mismo y con muy buenos efectos en un par de lesiones.”

Y después:

“La FDA bajo Biden movió ilegalmente estos péptidos a Categoría 2.”

Esa palabra — “ilegalmente” — es el detonante regulatorio. Kennedy estaba diciendo, públicamente, en el podcast más escuchado de Estados Unidos, que la prohibición de 2023 fue extralimitación de autoridad. Que la FDA no tenía base legal para mover esos péptidos a Categoría 2 sin evidencia de daño. Que él, como Secretario de HHS, podía corregir el error.

Cuarenta y ocho días después — el 15 de abril de 2026 — la FDA hizo exactamente eso. Eliminó doce péptidos de Categoría 2. Los nominadores originales “retiraron sus nominaciones” según el lenguaje oficial. La traducción en la realidad: HHS le dijo a la FDA que se moviera, y se movió.

Pero acá viene el matiz que casi todos los reportajes mancharon. Eliminar péptidos de Categoría 2 NO los pone automáticamente en Categoría 1 — la lista donde compounding es legal. Solo los saca de la cárcel. Quedan en limbo. Para que vuelvan a ser legales para compounding 503A, tiene que haber un proceso formal. Y ese proceso empieza el 23 y 24 de julio de 2026, cuando el Pharmacy Compounding Advisory Committee — el PCAC — se reúne en Silver Spring, Maryland, y vota sobre siete péptidos específicos:

BPC-157, KPV, TB-500, MOTS-c el primer día. DSIP, Semax y Epitalon el segundo. Una segunda reunión antes de febrero de 2027 va a revisar otros cinco — incluyendo GHK-Cu y Melanotan II.

Los siete del 23-24 de julio cubren prácticamente todo el stack de reparación, recuperación, sueño y longevidad que la comunidad biohacker viene usando ilegalmente desde hace dos años. Si el PCAC vota a favor — y si Makary, el Comisionado FDA, ratifica la recomendación — el compounding legal de péptidos vuelve. Si vota en contra, como hizo en octubre y diciembre de 2024 con cinco péptidos similares, el mercado gris sigue siendo gris.

La decisión es no-vinculante. El rulemaking formal toma más de un año. Y el PCAC a abril de 2026 tenía solo tres miembros con voto y sin presidente — Kennedy podría llenar los puestos antes de julio. Esto puede salir en cualquier dirección. Pero la dirección de menor esfuerzo, dada la presión política, es que salga a favor.

Y si sale a favor, alguien va a distribuir.

VI. La Anatomía del Stack

User's avatar

Continue reading this post for free, courtesy of Hernán Jaramillo.

Or purchase a paid subscription.
Antonio Linares's avatar
A guest post by
Antonio Linares
Subscribe to Antonio
© 2026 Hernán Jaramillo · Publisher Terms
Substack · Privacy ∙ Terms ∙ Collection notice
Start your SubstackGet the app
Substack is the home for great culture